miércoles, 11 de diciembre de 2013

Cuando el sexo del bebé no lo es todo, más bien nada.

Todavía no lo había comentado por estos lares, y es que las personas más cercanas se enteraron en la semana 6... por no poder disimular mi malestar en el trabajo en las primeras semanas... si, estoy embarazada.

Esta es la la semana 16 y la verdad, es que como no tengo mucho tiempo para contemplaciones con la otra enana revoloteando por la casa, está siendo este embarazo demasiado desapercibido.

Cuando digo demasiado, no me refiero a que me de pena no poder tumbarme a intentar "notarlo", a ponerle música, a hablarle... sino que me refiero a no dar todas las mañanas las gracias porque esté creciendo sana y fuerte. Lo hemos sabido hoy, es una niña y se llamará Ariane.

La verdad es que piensas que lo normal es que se así, que crezcan y se multiplique el tamaño de su corazón a pasos agigantados y que cada vez que vas a hacerte la eco siempre te digan que todo está bien, pero a veces por desgracia no es así.

Conozco a un par de mujeres, que tengo la suerte de decir que son amigas mías, valientes como ninguna, que a pesar de las dificultades que se les han puesto por delante para ser madres tienen claro que lo van a conseguir, no sin lágrimas ni esfuerzo pero con mucho, mucho tesón.

Y esta mañana, cuando la ginecóloga me ha dicho en 1 segundo que era otra niña, me he alegrado, porque en realidad me daba igual. Me he acordado de mi padre, que va a tener 4 nietas y que quería un nieto y he pensado... no nos damos cuenta de la suerte que tenemos, de que todo lo que se ve hasta ahora sea "lo normal".

Lo he comentado con la ginecóloga y con la enfermera y me han dicho que hay gente que sale de la clínica con mucho disgusto porque dicen que para ellos los más importante era que fuera una niña o un niño...

y he pensado... .¿pero estamos locos o qué? cómo se nota que hasta que no viene el lobo... no valoramos cada instante de nuestra vida y de la suya...

Ongi Etorri ARIANE!!

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