domingo, 18 de enero de 2015

A la piscina! Cómo afrontar la natación para bebés y otros retos.

Una de las cosas que tengo claras es que quiero que mis lechonas sean como peces en el agua. No solo por seguridad, que también, pero por todo lo bueno relacionado con el agua y los efectos que tiene en nosotros.

Aprender a moverse en el agua hace que los niños se sientan seguros y aumenta sin duda su autoconfianza y por supuesto es un ejercicio muy completo de psicomotricidad podéis ver más información en Natación para bebés. Los primeros momentos siempre son difíciles, no quieren, lo pasan un poco mal...y no me refiero solo a meterse en el agua (A Alaia eso no le cuesta porque es muy acuática), sino a seguir las pautas y la disciplina de una clase de natación. 

Via: http://blog.securibath.com/2009/10/28/bebes-al-agua-crecer-a-traves-del-bano/
Esta semana hemos asistido a nuestra segunda clase de natación, empezó bien, hubo crisis en el medio y terminó mejor que bien. Es cuestión de intentar darle la vuelta con cariño a esos momentos de "pánico escénico" que sienten muchos niños cuando se les presenta una nueva situcación. 

Intento resumir... a ver si lo consigo:

Primer día:
El primer día es de contacto y conocimiento del entorno, sobre todo si no ha conocido esta piscina antes, como era nuestro caso. Para estar a gusto en un sitio nuevo lo mejor que puede hacer un niño es jugar y eso hicimos. Luego llegó el momento crítico, el monitor les puso a tumbados en una tabla en el bordillo moviendo las piernas en el agua a Alaia no le hizo ninguna gracia. Le daba miedo él, es normal, no le conoce de nada (y mide 2 metros el chico) y se pone a darle órdenes y a agarrarle las piernas arriba y abajo. No quiso hacer el ejercicio y yo lo respeté, nos fuimos a jugar, creo que el primer día no es una buena manera de empezar... no hay que forzar... hemos ido a divertirnos y eso es lo principal que hay que transmitirle al niño. 

Segundo día:
Al principio jugamos un poco juntas en el agua, luego el monitor pidió que hiciéramos una cola y que los niños se tiraran desde el bordillo, primero de las dos manos de amatxu, luego de una mano y luego , sin manos!. Esto a Alaia le gusta mucho así que aunque quería cogerme la mano al final se tiró. El refuerzo positivo es importante, aunque solo sea con tu mirada y que no te vea nerviosa también. Animarles a hacer cosas que no se atreven es primordial. Necesitan un "empujoncito" y qué mejor que sea amatxu quien se lo de. 

Yo estaba animándola y diciéndole lo valiente que era :) y el monitor la verdad es que muy cariñoso y eso le ayuda mucho al niño. Cuando se tiraban me he fijado que les hacía una caricia en la barriga a todos, el contacto el niño lo siente y lo agradece. Cuando salía me decía "Otra vez amatxu? toda emocionada y hasta temblaba de la emoción después de saltar y meter toda la cabeza debajo del agua. Era algo entre "miedillo", adrenalina y emoción. Iba corriendo, a la cola toda emocionada, me recordó a cuando cuando me subí por primera vez al Dragon Khan y al terminar iba corriendo otra vez a la cola a repetir o cuando mi padre me "obligaba" a tirarme en el Aquapark y al final me encantaba.

Creo que un papel fundamental de los padres/madres es estar ahí en los momentos en los que el niño tiene que hacer algo por primera vez, montar en bici, tirarse de cabeza en la piscina, subirse a un tobogán muy alto o a un laberinto de bolas... tu sola presencia, mirada y ánimo les reconforta y les alienta para conseguirlo y cuando lo consiguen la satisfacción en su mirada es máxima. 

Bueno, a lo que iba: la piscina grande. Después de los ejercicios en la pequeña, el monitor les pasó a algunos a la grande. Alaia que hasta ese momento estaba "en tensión" se fue corriendo a la toalla y diciendo: "A secar!!! a casa!!" la verdad es que a mi me entró la risa pero me la aguanté. En ese momento pensé, pues si, nos vamos a casa, no va a sufrir la pobre... pero al final le convencí para ir a la piscina pequeña a jugar las dos y de mientras, de reojo, ella miraba lo que se cocía en la grande no sin un poco de envidia... al final fuimos y le "obligué" a meterse con el monitor. No llegó a llorar, solo a protestar y cuando se dio cuenta de que ella también podía hacer lo mismo que los demás, "andar" con las manos en el bordillo hasta la escalera.... subidón, subidón!! tardó menos de 15 segundos en estar contenta. Al final, cuando se acabó la clase, volvimos a la grande y mw hizo repetir el "tren del agua" unas 5 o 6 veces más... mi sirenita ya no quería salir... 

:D 

Algunos libros que hablan sobre este tema:

  • "Los bebés en el agua. Una experiencia fascinante", de Gemma Barbany Grau
  • "Nadar con bebés y niños pequeños", de Barbara Ahr.
  • "Todo un mundo de sonrisas (juegos mes a mes, de 0 a 36 meses)", de Elizabeth Fodor.
  • "Todo un mundo de sensaciones (de 0 a 6 meses)", de Montserrat Morán.

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