viernes, 20 de noviembre de 2015

El juego: el trabajo más importante del mundo

Tenía pendiente una entrada sobre EL JUEGO. Vuelvo con el tema porque me parece de VITAL IMPORTANCIA. No quiero meter mucha chapa pero sí dejar claros algunos aspectos importantes a la hora de fomentar el juego como la mejor terapia para nuestros hijos. 


Como dicen en Guia Infantil:
El juego es una actividad, además de placentera, necesaria para el desarrollo cognitivo (intelectual) y afectivo (emocional) del niño. El juego espontáneo y libre favorece la creatividad del niño y fomenta su maduración. 

Los niños tienen pocas ocasiones para jugar libremente. A veces, consideramos que "jugar por jugar" es una perdida de tiempo y que sería más rentable aprovechar todas las ocasiones para aprender algo útil.

No obstante, por medio del juego libre, los niños empiezan a comprender cómo funcionan las cosas, lo que puede o no hacerse con ellas, descubren que existen reglas de causalidad de conducta que deben aceptarse si quieren que los demás jueguen con ellos. 


“Los juegos infantiles no son tales juegos, sino sus más serias actividades” 
Michel Eyquem de la Montaigne (1533 – 1592). Ensayista francés.


Muchos padres/madres decimos siempre lo mismo... mi hija/o no juega con nada, no está más de 10 minutos seguidos con un juguete...

El problema más grave es que LOS NIÑOS TIENEN DEMASIADOS JUGUETES en casa: ahora que se acerca la Navidad, intenta hacer un listado con lo que crees que tu hijo o hija necesita, juguetes que realmente le ayuden a desarrollar todo su potencial. Juguetes que le "digan" algo al niño pero sin decírselo todo, es decir que le ayuden a imaginar... empieza por donar todos aquellos juguetes que ya no necesiten. Otros niños os lo agradecerán.

El segundo problema es que LOS JUGUETES NO ESTÁN ORDENADOS y clasificados: un ambiente preparado es imprescindible. Es importante que el niño tenga un rinconcito de lectura (biblioteca), de manualidades (una mesita) y de juego libre (alfombra) con los juguetes ordenados y a la vista (estantería), además si tiene un aparato de música mejor que mejor!!. Evitar en la medida de lo posible los juguetes sin clasificar en el "cajón de sastre".


El tercer problema es que LOS DESCONCENTRAMOS CUANDO ESTÁN JUGANDO para ir a cenar, para lavarse los dientes, para vestirse, para recoger... todo eso muchas veces puede esperar (otras, por desgracia no). Cuando un niño juega es como cuando tu estás trabajando o como cuando estás cocinando. El juego es algo serio como comer o como dormir y es un derecho. Su crecimiento personal depende de su juego. 



El cuarto problema es que NO RESPETAMOS SUS ETAPAS DE JUEGO y les compramos cosas que no se corresponden con la etapa en la que están en su desarrollo del juego. El juego tiene un desarrollo lógico que es el mismo en todos los niños. No es un desarrollo por edades concretas sino más bien una secuencia. Todos los niños pasan por todas las etapas del juego y lo que tenemos que saber los padres, mediante la observación es en qué etapa se encuentra nuestro hijo para poder exprimirla al máximo. 

Fuente: Aqui
1.- Juego sensoriomotor: Es el primero que se presenta y comprende hasta los dos años de vida. Realiza juegos de simple ejercicio de todos los sentidos. El niñ@ juega con las distintas partes del cuerpo, mueve las manitas, se las mira, extiende las piernas, toca los objetos, produce ruidos y sonidos. El niñ@ busca sensaciones; si son agradables repite. Hace todo para ver qué pasa y así aprende.

2.- Juego simbólico: Se da entre los tres y los seis años, con la utilización rudimentaria del lenguaje aparece el juego simbólico o de imitación. Es decir, el niñ@ da vida a los objetos, hace como si una escoba le puede servir de caballito, una bolsa de arena hace las veces de muñeca y la quiere, la mima y realiza acciones que ella imagina: llorar, reir, etc. A través de los objetos a los que da vida o de los juguetes, imita el mundo de los mayores. Por eso el niñ@ de esta edad, aunque no tenga juguetes, se los inventa. Es en esta etapa en la que hay que contarles mil y una historias mil y una veces... les encanta imaginar lo que les estás contando y fantasear. 

3.- Juego reglado: Desde los seis a los nueve años, aparece el juego reglado. El niñ@ comienza a disfrutar en compañía de los otros. Se interesa por las relaciones interpersonales reproduciéndolas en sus juegos. Hay una asignación de papeles, unas normas y unas reglas que acatar, pasando de una relación consigo mism@ a una relación de cooperación e interacción con los demás niños. Es importante que aprendan a perder y a ganar, los dos factores son necesarios para el desarrollo social. Se debe fomentar el juego por el juego, más que la competición y para ello lo mejor son los juegos colaborativos. En esta etapa los amigos empiezan a ocupar un lugar muy importante, es cuando de verdad el niñ@ se empieza a integrar en el grupo.


El quinto problema es que LES DAMOS LA TABLET ANTES QUE CUALQUIER JUGUETE TRADICIONAL y como dice en una entrevista Catherine L´Ecuyer (autora de "Educar en el asombro" libro que os recomiendo y su blog aquí):

En la infancia, las pantallas no son herramientas neutras porque tienen un efecto «de desplazamiento». Mientras un niño está en internet está dejando de hacer mil cosas que aportan mucho más a su buen desarrollo. En esa etapa toca experimentar, tocar, sentir, ver la realidad, estrenarla en directo y, sobre todo, desarrollar virtudes que luego permitirán usar esas estupendas herramientas de forma responsable. El uso responsable de la conducción no se consigue dándole las llaves de un Ferrari a un niño de 10 años. Tampoco se consigue desarrollar la orientación espacial de un niño de 4 años jugando al escondite en un centro comercial de 40 mil metros cuadrados un sábado por la tarde. Antes de adentrarse en el mundo online, uno ha de tener la cabeza muy bien amueblada. Todo tiene su tiempo. La mejor preparación para el mundo online es el mundo offline.

El último y más grave de los problemas es que LOS NIÑOS YA NO SE ASOMBRAN CON CASI NADA y como dice de nuevo Catherine L´Ecuyer:

Nuestros hijos han de ver su sombra, sentir la lluvia, oler el bosque, probar la sal y la pimienta; aprender los colores a partir de la realidad (el rojo de una manzana, el gris del asfalto, el azul del cielo), no de las fichas del colegio. Han de poder llenar una hoja en blanco, no limitarse a pintar “dentro de las líneas”.



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