Mostrando entradas con la etiqueta leer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta leer. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de noviembre de 2014

Nueva librería infantil en Bilbao: Sopa de Sapo

Yo de pequeña quería ser tanquera, ¿estanquera? nooooo!!! TAN-QUE-RA y yo decía: "la que guarda los tanques en la guerra". No me preguntéis de dónde pudo salir esa afición, puede que ser por ver la tele con mi hermano 6 años mayor, puede que del telediario... yo solo sé que eso es lo que quería ser y que a mis padres les hacía muuuuucha gracia.

Ahora las cosas han cambiado y yo de mayor quiero ser EMPRENDEDORA.

Lo pongo en mayúsculas porque es algo que lo merece. Emprender ya es algo complicado, por la pasta, por tirar la casa por la ventana, por echarle un par de huevos/ovarios...  pero emprender siendo mujer es, para mi, todavía más difícil aunque estoy segura de que habrá gente que discrepará conmigo y pensará... pero si en esta sociedad ya somos iguales... pues no, yo creo que falta mucho por hacer sobre todo en el terreno de la crianza (y eso lo dice alguien que no se puede quejar mucho).

Bueno, a lo que vamos, que no quiero polemizar en esta entrada.

Hoy os voy a hablar de una emprendedora a la que solo conozco por haberme escrito un par de mensajes con ella y porque algunas de mis amigas son amigas suyas y ya se sabe "Los amigos de mis amigos son mis amigos".

Se llama Naia Hernández y ha montado una librería juguetería en Bilbao que se llama Sopa de Sapo. Ha cumplido su sueño, y me imagino que no sin algún que otro dolor de cabeza y alguna noche sin dormir pensando en el nombre, en la decoración, en el logo.... en esas cosas que cuando te rondan por la noche, el momento más creativo del día, no te dejan conciliar el sueño... sobre todo si es con emoción. A mi me pasó cuando creé este blog y mira que está lejos de lo que ella ha conseguido...

Aquí está la maravilla:

Librería Sopa de Sapo calle Aretxabaleta nº6 Bilbao
Claro, si en la aventura te acompaña tu compañero de viaje pues mejor que mejor. Aquí están los dos para que les fichéis las caras.
Naia y Marçal

Pero ésta no es una librería cualquiera, es un negocio que se suma a los muchos que no sólo venden productos sino también emociones. Acercan a los niños a la lectura a base de un surtido de títulos y editoriales muy cuidados, si os hacéis amigos suyos en Facebook o en twitter os daréis cuenta de que cada libro que comentan tiene por detrás una historia especial.

Yo de entre todos me quedo con estas dos recomendaciones suyas. El primero porque creo que enseñarle a un niño lo que es la felicidad desde muy temprano hará que la busque eternamente y el segundo porque una amiga mía me enseñó a mirar a la luna con otros ojos y así se lo estoy enseñando yo a mi lechona mayor cada noche.



Y en esta librería les gusta la fiesta así que de vez en cuando montan talleres de globofexia, conciertos... un montón de actividades que no os podéis perder. Yo el 12/12 a las 18:00 iré al concierto que han montado como taller de musicoterapia, nos vemos allí?

Espero que os hagáis fans en sus Redes Sociales y que vayáis a comprarles mucho libros,  primero porque un negocio no vive del aire y de los "Me Gustas", segundo porque emprender es una tarea difícil y merece ser valorada y recompensada y tercero y más importante porque empezar a leer con los niños desde muy temprano hará que amen la lectura por encima de cualquier cosa... incluso, a veces... hasta del chocolate.

:) Hasta pronto Sopa de Sapo!


lunes, 10 de noviembre de 2014

Primeras lecturas: Parte 2

Entre Montessori y los libros últimamente estoy ocupada... 

Ahora que la lechona mayor tiene ya 2 años y 5 meses y que empieza el frío tenemos que ir llenando la cartera de posibilidades de juego y diversión en casa... nos hemos pasado el verano y medio otoño en la calle jugando pero llega el momento crucial...el cara a cara... llenar el tiempo de actividades para poner lo mínimo la tele (pero sin exagerar...como siempre). 

Ahora con esta edad empieza a distraerse sola, en cuanto lo hace no la molesto, casi ni le hablo, la miro en silencio y casi sin que me vea... la escucho hablar sola, con los libros, con los muñecos, cantar... sin distraerla, dejando que se concentre en lo que hace, que explore partes de la casa inexploradas (suelen ser cajones...) y cuando hay silencio... correr a mirar porque seguro que la está liando jeje. Es una gozada ahora que empieza a jugar ella sola con cualquier cosa más de 5 minutos. 

En días de lluvia como que apetece más leer o "mirar libros" como dice mi lechona mayor. 

Otros libros que recomiendo o que me han recomendado para las primeras lecturas o lecturas en voz alta antes de dormir son los siguientes: 


Teo, un clásico...

Besos, besos, Mamá Maravilla y Adivina Cuánto te quiero deben ser muy pero que muy tiernos.

El libro de Otoño no tiene letra son solo imágenes para esta época del año.

Algún Día no debe ser muy para niños, más bien para nosotras las madres... hace llorar, o eso dice. Pienso comprarlo para Navidad.

Cuando tengo celos es de una serie de libros de autoayuda infantiles de la editorial San Pablo, hay de varias temáticas, cuando nace un hermano, cuando faltan papá y mámá... son un buen recurso.

Os recomiendo que os hagáis amigos en Facebook del grupo cerrado que se llama "Biblioteca para peques", Ana Cuesta es la persona que lo gestiona y además de ser una loca de la lectura hace unas recomendaciones buenísimas, a mi me recomendó éstos libros del lobo y en su grupo el resto de los que veis en la foto. 

Los libros del lobo, son libros de risa para quitarle hierro al asunto que a todos les asusta y que a todos nos asustó... el lobo que se come a las abuelitas... Voy a ComeDte y El lobo que vino a cenar.

Las editoriales que os recomiendo investigar son éstas, aunque habrá muchas más:
...
Además os recomiendo las siguientes webs y entradas de blog:
Libros Educativos
Blog Tigriteando, ya sabéis que me encanta este blog
Club Kiriko (libros de 0 a 3 años)

Seguiré haciendo listas de libros infantiles... me encantan.

Tengo muuuchos más para recomendaros y vosotras?




lunes, 3 de noviembre de 2014

Libros primeras lecturas: Parte 1

Desde hace tiempo quería escribir esta entrada. Mi lechona mayor que ya tiene 2 años y 4 meses está empezando a amar la lectura. Y digo a amar porque creo que es de esas cosas que os las amas o las dejas y lo que espero es que este sea solo el comienzo de una gran amistad entre Alaia y los libros. 

Hasta ahora hemos mirado los libros, sus imágenes como comenté en esta entrada. Los primeros libros tienen que ser manejables para ellos desde que son pequeños y a poder ser con ruidos, texturas e imágenes grandes claras y llamativas. 

El libro que sin duda ha sido el preferido de Alaia desde el principio ha sido El libro de la selva porque claro, iba con premio. Su aita le ponía las canciones en el teléfono a medida que lo iban leyendo... eso es una lectura multimedia... en streaming jeje, del siglo XXI. 

Hemos pasado por Cenicienta, Aladín.... los cuentos clásicos y sexistas de toda la vida (jejeje a mi no es algo que me traumatice la verdad...) 

Pero ahora el que triunfa es "Delante de mi casa" (Marianne Dubuc) un libro pequeñito de cartón muy manejable con imágenes y mucho vocabulario aunque poco texto. Es un libro que se llega a aprender de memoria (como les gusta a los niños) y con él ejercita mucho su imaginación. Es de la editorial Juventud, una editorial que tiene unos libros muy especiales. De la misma autora y editorial es "El carnaval de los animales". Las ilustraciones son súper simples y es algo que me gusta. 

Editorial Juventud
Otros libros que enseñan a los niños a entender su entorno y sus rutinas son los de la serie de Edu y Marina (Linne Bie) de la misma editorial. Son muy sencillos y el niños se puede sentir muy identificado con ellos. 

Editorial Juventud
La verdad es que esta editorial tiene libros muy bonitos y si pinchas aquí puede elegir entre un montón de libros de primeras lecturas. Hay un montón para ayudarte a quitarle el chupete, el pañal, enseñarle a vestirse, aprender colores, los animales... además la página web está genial porque puedes ver un poco los libros por dentro... 

El otro día estuve en Elkar, una librería de 2 pisos en Bilbao y me llevé 3 libros: 
- La pequeña oruga glotona (Erik Carle)
- Elmer, un elefante diferente (David McKee)
- La canción de las nubes (Mia Charro)


La verdad es que me volví loca para elegir... los dos primeros los llevaba pensados porque son unos clásicos pero el de "La Canción de las nubes" me conquistó. Resulta que es de una ilustradora vizcaína, más concretamente de Amorebieta, que se llama Mia Charro pero de esto me he enterado luego leyéndolo en internet. Forma parte de una colección que se llama Los Cuentos de Mia y las ilustraciones son preciosas, desde luego que a mi me impactaron. 

Ediciones Fortuna
Luego me he enterado de que tiene otro libro que también pienso comprar se llama "La fiesta del mar". Tanto en ese enlace como en el anterior se pueden ver los libros por completo mediante la aplicación ISSUU que por cierto os recomiendo para ver libros y revistas, la he descubierto hace poco y está super bien! 



En una próxima entrada os diré los libros que me han recomendado y entre los cuales están los que van a triunfar esta Navidad en mi casa! :D 

miércoles, 30 de abril de 2014

Cosas que nadie te contó antes de tener hijos: Libro de Cecilia Jan

Esta mañana leyendo mi BLOGLOVIN (recopilatorio de los blogs que sigo y de sus últimas entradas) he encontrado ésta del blog "The Mamas & the papas".

Su autora Cecilia Jan ha publicado un libro llamado "Cosas que nadie te contó antes de tener hijos" basado en la entrada más leída de su blog "Pequeños cambios que nadie te cuenta antes de tener hijos".

Creo que va a merecer la pena leerlo ya que toca temas que no se suelen comentar más que entre madres y padres que ya lo están viviendo y que no se suele contar a los que van a ser padres para no "asustar" jejeje al fin y al cabo vas a vivir las mismas anécdotas de forma igual o parecida... mejor te vas enterando antes!! :D

Que la editorial Planeta apueste por este tipo de libros de madres blogeras es señal de que el fenómeno maternal/blogero está de moda no? yo ya me lo he comprado en La Casa del Libro, cuesta 16,90€.

Creo que me voy a reír un rato... :) solo la ilustración de portada es buenísima... me veo así en unos 2 meses... va a ser una pequeña locura!


domingo, 13 de octubre de 2013

Los cuentos

Ahora que Alaia tiene 16 meses me pregunto cuándo es el mejor momento para contar un cuento. Todavía no presta atención, no para quieta, no le interesa. Vemos libros, las imágenes y los dibujos le encantan pero lo que más le gusta son las fotos de personas conocidas, de la familia o amigos... ah! y los perros! las jirafas son perros, los gatos son perros... todos son perros.

Siempre me han gustado los cuentos pero no tengo el recuerdo de que nadie me los contara de pequeña en casa. Soy la menor de 3 hermanos y a la hora de dormir me dormía cantando con mi hermana pero creo que no me contaba cuentos... no sé, igual es algo que se olvida pero que se retiene en el inconsciente.

Los cuentos de siempre me lo sé, bueno, eso creo porque estoy segura de que la mitad me los inventaría... pero para esto está Disney la imaginación no?

Bueno, siguiendo con el tema de los cuentos os dejo unos apuntes que me parecen interesantes sobre los cuentos:

* Mi pequeña fábrica de cuentos (Bruno Gibert 2008): es un libro que compré en Shopa, la tienda de la Alhóndiga de Bilbao. En esa tienda tienen muchos libros y objetos originales como este libro que con solo pasar las pestañas cambia la inspiración para que te inventes un cuento. A partir de 21 frases que nos da el autor se pueden crear miles de historias diferentes. Ya no tienes excusa para no inventarte un cuento. En este post hablan sobre el libro.

Portada del libro


* Cuentos personalizables: en esta era digital cada vez hay más posibilidades de personalizar las cosas, a los niños les encanta ver su foto en cualquier lado y más si es en un cuento de aventuras. Hay muchas páginas de cuentos de este tipo y la verdad es que me parece que es un recuerdo súper bonito. 
Un ejemplo es Ediciones la Pirindola, donde puedes crear tu propio cuento. 

Ser el protagonista del cuento estimula su imaginación

* Cómo organizar un taller de cuentos para tus hijos: por casualidad he caído en este post, que me ha inspirado para escribir el mío sobre los cuentos. En él te cuentan los beneficios de contar cuentos y además te proponen una serie de actividades que se pueden realizar tras contar el cuento para estimular el aprendizaje del niño. 
Contar cuentos en grupo es más enriquecedor
* "Déjame que te cuente" audio libro de cuentos de Jorge Bucay: como a mi siempre me han gustado los cuentos, descubrí unos cuentos que no son para niños sino para adultos. Cuentos con moraleja o mensaje que te ayudan a pensar y a reflexionar sobre situaciones cotidianas, problemas o incertidumbres. Os lo recomiendo, es muy relajante poner el CD y que alguien con una voz especial te cuente una historia... o varias.... las que quieras. Aquí audiolibros recomendados.

Los cuentos que nos enseñan a vivir

Espero que os gusten...









miércoles, 17 de abril de 2013

Debate Crianza con apego

Qué es la crianza con apego? es una pregunta que no tendría que ser tan difícil de responder. La crianza con apego es lo que toda madre siente que tiene que hacer y de una u otra forma hace a no ser que haya un problema psicológico o social de por medio. Creo que no deberían existir tantas teorías sin embargo creo que leer sobre la teoría te hace reflexionar en la práctica y hace que entiendas mejor tus instintos y te ayude a esforzarte por sacarlos a la luz, aunque de la teoría a la práctica haya un paso...grande.

Dejo aquí un debate que ha habido en la 2 muy interesante con la participación de Carlos González. Me encanta lo comedido que es, creo que realmente cree en lo que dice y siempre que habla me hace estar más de acuerdo con él... otra cosa es cuando escribe, como ya comenté en otro post sobre su teoría de la guardería... a mi también me gustaría haber tenido un permiso por maternidad de 1 año... pero no es así.

Es un debate un poco corto y es verdad que Carlos no habla mucho pero me parece muy divertido cuando el presentador dice, sin tener mucha idea de lo que defienden estas personas que a ver si estamos protegiendo demasiado a los niños... estoy de acuerdo con la subida de tono de Carlos ya que el presentador antes había sacado a relucir la vieja teoría de: "una bofetada a tiempo viene bien" ... no sabe con quién está hablando... y por lo bajini dice.. ah no? jajajajajaja pues parece que no!!

La crianza con apego según la WIKIPEDIA me ha sorprendido, la explicación es muy extensa, se nota que es una corriente con muchos adeptos en internet que han colaborado en su buena divulgación, no pone ninguna tontería, todo lo contrario introduce la teoría desde sus precursores.

Otro artículo interesante en Bebes y mas.

Los precursores de La Crianza con Apego, para los que queréis leer sobre las primeras teorías son:
- William Sears
- John Bowlby “Un niño que sabe que su figura de apego es accesible y sensible a sus demandas les da un fuerte y penetrante sentimiento de seguridad, y la alimenta a valorar y continuar la relación”
- Melanie Klein

Espero que os quede más clara la teoría, ahora a practicar, y sobre todo........... apegaos!! :) no hace falta que nadie te diga que es muy importante establecer vínculos con tus hijos... y tu sabes como hacerlo aunque nadie te lo cuente... a practicar!



domingo, 7 de abril de 2013

Mirar y hablarle al bebé: Laura Gutman

Me está costando encontrar momento para dedicarle al blog. Alaia cada vez necesita más dedicación y yo siento que cada vez necesito más tiempo para mi. Esto último puede sonar mal, a veces se leen cosas en internet tal que: "no es normal que no quieras pasar todo tu tiempo libre con tu hijo" pues si, si es normal, por lo menos para mi.

Creo que tener un hijo, en parte es como tener una pareja, el tiempo que pases con esa persona tiene que ser un tiempo de calidad, reservarle los mejores momentos del día... sin embargo, hay momentos para una misma. Momentos de amigas y amigos, momentos de música y conciertos, momentos de leer, de hacer deporte, de ir de tiendas... cada uno que rellene esta lista con lo que más le guste... pero lo que está claro es que, aunque sean pocos momentos, porque un bebé requiere de mucha atención y dedicación... son momentos de placer exponencial, de desconexión, momentos tuyos. De lo que estoy segura es que tras esos momentos la dedicación al bebé es mucho más intensa, no es monótona, no es por obligación.

Ahora mismo, después de pasar el aspirador y la fregona por toda la casa (cosas que también hay que hacer de vez en cuando para que tu casa no parezca una película del Oeste...) me acabo de sentar delante del ordenador y he cogido un libro, un libro que me está encantado... tanto como el de Carlos Gonzalez (Un regalo para toda la vida).

Se llama LA MATERNIDAD Y EL ENCUENTRO CON LA PROPIA SOMBRA (Laura Gutman). Son dos libros indispensables y totalmente complementarios y compatibles.

Pongo los enlaces de la tienda online MUNDO TUERIS porque me encanta la tienda y el cariño que pone su dueña en su negocio.

Como no tengo mucho tiempo para leer, este tipo de libros está muy bien (no sería capaz ahora mismo de seguir una novela). Cada capítulo es diferente y cada vez que lo abro intento leerme por lo menos uno.

El de hoy era uno de mis preferidos: EL BEBÉ, EL NIÑO Y SU MADRE FUSIONADA que se resume en tres partes más importantes, base de la crianza con apego y pilares fundamentales, desde mi punto de vista para crear niños felices:

*Contacto permanente:
"El bebé debería estar en brazos de su madre todo el tiempo, sostenido, tocado incluso apretado, como de hecho estaba en el útero de su madre. Esto le permite estar en contacto permanente con otro cuerpo que delimita su propio cuerpo, que lo balancea, lo acuna, le canta y lo contiene" 

*Mirada exclusiva:
" Las mujeres que trabajamos fuera del hogar regresamos cansadas, con deseos de reencontrarnos con nuestros hijos pero también con las tareas pendientes. Las que no trabajamos fuera entramos en un ritmo doméstico que no acaba nunca y con la sensación de haber lidiado todo el día con los niños, en realidad no nos hemos permitido detenernos, mirarlos, observarlos y hacerles saber que hay un tiempo y  un espacio exclusivo para ellos. No es indispensable jugar con el niño. ES INDISPENSABLE MIRARLO" 
"Los niños suelen esperar largas horas para conseguir un tiempo exclusivo de dedicación y de mirada. Preguntémonos si últimamente hemos permanecido 15 minutos en el cuarto de nuestros hijos sentados en el suelo sin hacer ninguna otra cosa... la mayoría pierde..."

*Capacidad de compresión de los niños pequeños (hablar con ellos):
"Nos resulta disparatado que los bebés son seres que llegan al mundo con total capacidad de entrar en comunicación con los demás... la costumbre de hablar con los niños es poco frecuente por eso nos parece rara, suena ridículo dar explicaciones a un bebé o niño pequeño que lo único que en apariencia solo sabe llorar, mamar y ensuciar los pañales.... los bebés y los niños tienen cuerpos físicos más pequeños pero tienen, en cambio, más desarrollados sus aspectos emocionales, intuitivos, perceptivos, telepáticos. Lo que los adultos consideramos irrespetuoso (que nos se nos den explicaciones en determinado momento) nos parece natural en relación con los niños... ¿Porque es necesario que sepan lo que va a pasar? porque tienen derecho a organizar su entendimiento..."
Esto para mi significa decirle... ahora vas a comer, ahora vas a la guarde con Nuria, ahora vas a echar la siesta, ahora a dormir... ahora ama llora por..., ahora ríe por... hay que ir explicándoles con palabras lo que nos pasa, lo que vamos a hacer, donde vamos a ir, quienes son las otras personas.. tienen que entender las cosas que pasan y quienes son las personas que les rodean y es mejor que lo entiendan con nuestras palabras y de nuestra boca. Lo mejor para que un niño deje de llorar es hablarle normalmente, como si fuera un adulto, sin levantar la voz ni acelerar las palabras... eso si, hay que entender que son niños y que aunque razonan no le dan mil vueltas a todo como hacemos nosotros... son mucho más simples... son mejores.

:)






sábado, 15 de diciembre de 2012

Poesía: Rubén Darío a Margarita

Cuando era pequeña me enseñaron dos poesías de las que todavía me acuerdo, una era "La Canción del pirata": Con dos cañones por banda... de Espronceda y otra es esta poesía que ahora le recito a Alaia porque me encanta y tiene una muñeca a la que le hemos puesto el nombre de Margarita... Todavía no se entera pero cuando sea mayor espero que la relacione con su infancia como lo hago yo... se han perdido las buenas costumbres... 

A MARGARITA DEBAYLE

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.

Éste era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes,

un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.

Una tarde la princesa
vió una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fué la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso del papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: "¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho,
que encendido se te ve?"

La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
"Fuí a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad."

Y el rey clama: "¿No te he dicho
que el azul no hay que tocar?
¡Qué locura! ¡Qué capricho!
El Señor se va a enojar."

Y dice ella: "No hubo intento;
yo me fuí no sé por qué;
por las olas y en el viento
fuí a la estrella y la corté."

Y el papá dice enojado:
"Un castigo has de tener:
vuelve al cielo, y lo robado
vas ahora a devolver."

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.

Y así dice: "En mis campiñas
esa rosa le ofrecí:
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí."

Viste el rey ropas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento. 


domingo, 18 de noviembre de 2012

La angustia de la separación por Carlos González

Hoy Alaia empieza la guardería... estamos en la semana de adaptación y solo va a ir media hora pero es suficiente para pensar que estos 5 meses han sido los mejores de mi vida y se acaban.

Ya solo voy a estar con ella el 100% del tiempo los fines de semana y vacaciones. Como si se hubiera hecho mayor de repente, como un mazazo de realidad. Se acabó. Me quedan 2 semanas para hacerme a la idea...

Por otra parte pienso que este momento tarde o temprano tenía que llegar, que no están las cosas en el mundo laboral como para no querer ir a trabajar... ay! si me hubiera tocado el cupón de los viernes... no me veían el pelo, por lo menos por ahora...

Los bebés no tendrían que ir a la guardería, no es necesario para ellos socializarse, por lo menos hasta que hablan y son autónomos en movimientos, siendo bebés tienen que estar con su madre/padre. Sin embargo sé que va a estar bien, y que, como tengo la gran suerte de poder empezar a jornada reducida nos vamos a ver todos los días a las 15:00 y sus abuelas (amuma y amama respectivamente) le rescatarán varios días a la semana antes de comer, su aita y yo iremos los viernes a buscarla prontito... para ir a pasear.

Han sido unos meses de libertad absoluta, sin horarios, sin más obligaciones que disfrutar de Alaia cuando come, se duerme y sobre todo cuando se despierta sonriendo. Hemos tenido mucha suerte las dos, con el embarazo perfecto, el parto perfecto y el calor familiar desde el principio... y el calor del sol, la luz... la vitamina D natural en los 5 meses más luminosos y eso que ya estamos en Noviembre.

Alaia laztana, me voy pero solo un ratito. Luego vuelvo... y te canto. 

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

ANGUSTIA DE SEPARACIÓN por el pediatra Carlos González:

La relación entre madre e hijo es especial; y durante los primeros años la separación es dolorosa para ambos. Bueno, no sé si la separación deja alguna vez de ser dolorosa para la madre...
¿Por qué siempre “madre e hijo”? No, no estoy olvidando el importante papel del padre, ni mucho menos participando en una obscura conspiración para mantener a las mujeres en sus casas. Para hablar con absoluta propiedad, cada niño establece una relación especial con una “figura de apego primario”. Esa figura puede ser el padre, o la abuela, o hasta la monjita del orfanato. Pero en todo caso sólo es una, y casi siempre es la madre. Como “figura de apego primario” es largo y feo, en lo sucesivo diré simplemente “madre”. A partir de su relación con la madre, el niño establecerá más adelante otras relaciones con otras figuras de apego secundarias: padre, abuelos, hermanos, amigos, maestros, novio, compañeros de trabajo, jefes, cónyuge, hijos... Cuanto más sólida y segura es la relación con la madre, más sólidas y seguras serán las demás relaciones que el individuo establezca a lo largo de su vida.

Esta relación entre madre e hijo se mantiene por una serie de conductas de apego instintivas, tanto en una como en otro. La conducta del recién nacido es completamente instintiva, aunque con el tiempo va aprendiendo a modificarla en el sentido que marcan las pautas sociales. La conducta de la madre es en gran parte aprendida; pero por debajo siguen estando unos sólidos instintos. No cuida usted a sus hijos porque se lo hayan explicado en el curso de preparación al parto, ni porque se lo inculcaran en el colegio, ni porque lo recomienden en revistas como esta... hace millones de años, las mujeres (o lo que había antes) ya cuidaban a sus hijos, y la prueba es que todavía estamos aquí. Ningún niño puede sobrevivir si alguien no le cuida, protege y alimenta durante largos años, con infinita dedicación e infinita paciencia.

Habitualmente, las creencias, costumbres y normas sociales van en el mismo sentido que el instinto, y no hacen más que matizarlo o encauzarlo. Pero cuando las normas nos obligan a vivir en contra de nuestros instintos surge un conflicto. Si alguna vez, en el cuidado de su hijo, se ha sorprendido a sí misma pensando algo así como: “Se me parte el corazón, pero hay que hacerlo”, o “Pobrecito, qué pena da, pero es por su bien”, probablemente es que está usted luchando contra sus más íntimos deseos.
Los niños pequeños no pueden consolarse con ese tipo de razonamientos. Sencillamente, cuando su instinto va por un lado y el mundo por otro, se enfadan muchísimo.

La reacción a la separación
Tanto la madre como el niño muestran, decíamos, una conducta de apego, una serie de actividades tendentes a mantener el contacto. La conducta de apego de la madre consiste en acercarse a su hijo, tomarlo en brazos, hablarle, hacerle carantoñas... La conducta de apego del niño, al principio, consiste en llorar y protestar. Más adelante podrá gatear o caminar hacia su madre. Funciona por el mismo mecanismo que la conducta alimentaria: cuando necesitamos comida tenemos una sensación desagradable, el hambre, que nos mueve a comer, y cuando comemos esa sensación desaparece y nos encontramos bien. Pues cuando madre e hijo se separan se sienten mal; el niño llora y la madre le busca. Cuando vuelven a encontrarse desaparece aquel malestar; madre e hijo se tranquilizan y dejan de llorar.

Cuando nuestras felices antepasadas sentían la necesidad de acercarse a su hijo, simplemente se acercaban. Probablemente sólo estaban separadas de sus hijos de forma ocasional y accidental. Aún hoy, una gran parte de las madres del mundo llevan a su hijo a la espalda durante todo el día, y luego duermen a su lado durante toda la noche. Las madres occidentales, y no sólo cuando trabajan fuera de casa, tienen muchas más oportunidades para experimentar la ansiedad de la separación. En algunos ambientes, la madre que pasa mucho rato con su hijo es criticada; se insiste en que reserve tiempo para sí misma, para su marido, para actividades sociales (en las que, por supuesto, llevar a un bebé sería de muy mal gusto).

La ansiedad de la madre que debe separarse de su hijo durante unas horas, para ir al teatro o al restaurante, es un tema habitual de las telecomedias: los complejos preparativos, las inacabables instrucciones a la canguro, las llamadas telefónicas, el precipitado regreso... La reacción del bebé, por su parte, no está en principio mediada por factores culturales. El recién nacido se comporta igual ahora que hace un millón de años. Pero los niños aprenden pronto, y adaptan su conducta a las respuestas del entorno. Por ejemplo, un bebé al que sistemáticamente se ignora, al que nadie coge en brazos cuando llora, acaba por no llorar. No es que se esté acostumbrando, ni que haya aprendido a entretenerse solo, ni que se le haya pasado el enfado; en realidad, se ha rendido, se ha dejado llevar por la desesperación.

La intensidad de la respuesta a la separación depende de muchos factores:

1.- La edad del niño. Los menores de 3 años toleran mal las separaciones; los mayores de 5 años suelen tolerarlas bien.
2.- La duración de la separación. Las separaciones prolongadas (varios días seguidos sin ver a la madre) pueden producir un grave trastorno mental, el hospitalismo (así llamado porque era frecuente en niños hospitalizados cuando no se permitían las visitas), caracterizado por depresión y desapego afectivo.
Basta con una separación muy breve para desencadenar una conducta específica (“salgo un minuto de la habitación y se pone a llorar como si le estuvieran matando”). El método habitual en psicología para valorar la relación madre hijo, alrededor del año de edad, es el llamado “test de la situación extraña”. Consiste, básicamente, en que la madre salga de la habitación en la que está con su hijo mientras éste está distraído, dejándolo en compañía de una desconocida, permanezca fuera de la habitación tres minutos, y vuelva a entrar. El niño con un apego seguro, en cuanto nota la ausencia de la madre, la busca con la mirada, se dirige hacia la puerta, con frecuencia llora. Cuando la madre vuelve a entrar la saluda, se acerca a ella, se tranquiliza rápidamente y sigue jugando. Los niños con un apego inseguro o ansioso se clasifican en dos grupos: elusivos o evitantes (parecen tranquilos mientras la madre no está, y la ignoran deliberadamente cuando vuelve, disimulando su propia ansiedad) y resistentes o ambivalentes (se alteran cuando la madre no está, pero cuando vuelve se muestran agresivos con ella y tardan mucho en volver a la normalidad). Mucha gente confunde fatalmente los síntomas: llaman “caprichoso” o “enmadrado” al niño que tiene una relación normal con su madre, mientras que elogian al que muestra un apego ansioso elusivo: “se queda con cualquiera”, “no molesta”, “se entretiene solo”...
Una separación de sólo tres minutos ya tiene un efecto claro, y la respuesta depende de la relación previa con la madre; de si el niño está acostumbrado a que le atiendan y le hagan caso, o a que le ignoren, o a que le riñan.
Las separaciones más largas y repetidas producen una reacción más intensa. Incluso los niños con un apego seguro pueden mostrar conductas evitantes o ambivalentes cuando la madre vuelve del trabajo. Pueden ignorarla, negándole el saludo y la mirada; o bien colgarse de ella como una lapa y exigir constante atención, o incluso mostrarse agresivos. Es muy probable que alternen las tres conductas en rápida sucesión. Es importante que los padres comprendan y reconozcan que estas conductas son normales. No hay que tomárselo como algo personal, su hijo no ha dejado de quererla ni nada por el estilo. No está enfadado contra usted; está enfadado por su ausencia. Enfadarse con él, devolver el desdén con desdén o la ira con ira,
intentar técnicas educativas para modificar la conducta del niño, no es más que una pérdida de tiempo. Ya que puede estar pocas horas con él, al menos dedique esas horas a prestarle atención y cariño, a demostrarle que le sigue queriendo igual aunque él esté enfadado.

Tómelo en brazos, cómaselo a besos, juege con él, recarguen baterías antes de la próxima separación.

3.- La frecuencia de las separaciones. Tras una primera experiencia, el niño parece desconfiado, exige atención constante, como si vigilase a la madre temiendo que se vuelva a ir, y puede reaccionar aún peor la próxima vez.
4.- La persona que substituya a la madre. Si es alguien a quien el niño conoce bien, que le presta atención y le trata con cariño, como el padre o la abuela, el niño puede soportar bastante bien unas horas de ausencia de la madre.
5.- La calidad de la relación previa con la madre. Entre los menores de tres años, los que tienen una mejor relación con la madre son los que más parecen sufrir con la separación; en el otro extremo, los niños desatendidos hasta bordear el abandono apenas reaccionan cuando su madre se va. Un observador muy superficial puede pensar que el niño está “tranquilo”, o incluso “feliz”; en realidad, lo que ocurre es que está tan mal que ya no puede estar peor; no pierde nada cuando se va su madre, y por tanto no le importa. Por desgracia, las madres escuchan a veces consejos como “no lo cojas en brazos, no le des el pecho, no juegues tanto con él... si se acostumbra, sufrirá más cuando tengas que volver a trabajar”. Pero así el sufrimiento es mayor, y desde el primer día; lo único que disminuye es la manifestación externa de ese sufrimiento. No, al contrario, dele a su hijo todo el cariño y todo el contacto físico que pueda, durante todo el tiempo que pueda.  Que tenga el mejor comienzo.

Después de los tres años, y sobre todo de los cinco, ese buen comienzo da frutos manifiestos. Son entonces los niños que habían tenido una relación más intensa con su madre, más brazos, más contacto, más juegos, los que mejor se adaptan a la separación. Porque el cariño ilimitado de los primeros años les ha dado la confianza en sí mismos y en el mundo que necesitan para iniciar el camino de la independencia. Ahora sí que están contentos en la escuela, y es verdadera felicidad y no simple apatía, una felicidad basada en la seguridad de que su madre volverá y les seguirá queriendo. La conducta de apego (el llanto y las protestas del niño separado de su madre) tiene un valor adaptativo. Es decir, a lo largo de millones de años, ha tenido un efecto, mantener juntos a la madre y a su hijo, efecto que ha favorecido la supervivencia de los niños y por tanto de los genes que regulan dicha conducta. Cuando la conducta de apego alcanza su efecto se refuerza; es decir, se repite con mayor intensidad y frecuencia. Cuando no produce efecto se debilita y puede llegar a extinguirse. El primer día que usted vaya a trabajar, será probablemente la separación más larga de su hijo desde que nació.

Hasta ahora, cuando él se encontraba solo, lloraba, y alguien aparecía en pocos minutos y le cogía en brazos; normalmente usted, a veces papá o abuela. Si el niño no se consolaba en pocos minutos con otra persona, usted siempre acaba por aparecer, tal vez tardaba media hora si había salido a comprar... Pero hoy, haga lo que haga su hijo, usted no volverá en ocho o diez horas. En el mejor de los casos, si está con la abuela o con otra persona que le puede prestar atención exclusiva, esa persona vendrá a consolarle en pocos minutos. Si está en una guardería puede llorar durante mucho rato sin que nadie le coja en brazos; la cuidadora tiene ocho niños y sólo dos brazos.

Los primeros días puede que su hijo llore bastante. Pero su llanto no tiene la respuesta esperada; mamá no vuelve. El niño aprende que, en determinadas circunstancias, llorar no sirve de nada, y poco a poco deja de hacerlo. Pero eso no significa que la separación ya no le afecte; las separaciones repetidas, recuerde, producen una angustia cada vez mayor, que no se manifestará mientras la madre está ausente, sino precisamente cuando la madre vuelve.

Entonces las protestas del niño sí que tienen (por fortuna) la respuesta esperada. Dicho de otro modo: el niño puede estar bastante tranquilo en la guardería, o con la abuela. Puede estar incluso, si tiene suficiente edad, contento y activo, jugando y riendo. Pero cuando vuelve a ver a su madre rompe a llorar, se le echa encima, se pega a sus faldas, grita, le exige brazos, se enfada con ella, le pega, vuelve a llorar... Lo que se suele llamar “ponerse muy pesado”. Como de costumbre, algunas personas lo entienden todo al revés. Si en la guardería estuvo jugando, es que no le pasa nada. Y si, no pasándole nada, luego se pone a llorar, es que tiene cuento  hace teatro. Y si hace teatro precisamente con su madre es porque ésta se deja tomar el pelo y no sabe imponer disciplina, y él pretende hacer que se sienta mal, castigarla por haberse ido.

¿Qué debería hacer entonces el pobre niño para demostrar que sí que le pasa algo, que no es comedia? ¿Pasarse seis, ocho o diez horas seguidas llorando en la guardería? Por favor, nadie puede hacer eso, por grande que sea su dolor. Imagínese que acude al funeral de un buen amigo. Seguro que pasa un rato muy triste, y en algún momento busca el contacto de un amigo común, se abrazan y lloran. Pero al cabo de unas horas estará tomando un café, tal vez con ese mismo amigo común, y hablarán de cosas sin importancia, y sonreirá, y esa misma noche cenará y verá la tele, y al día siguiente irá a trabajar como si nada, y nadie en el trabajo sabrá que viene usted de un funeral, y alguien contará un chiste, y usted se reirá. ¿Significa eso que no le pasa nada, que su dolor no era sincero, que sólo hacía comedia? Pero no hace falta recurrir a ejemplos tan extremos, pues también la madre sufre cuando se separa de su hijo pequeño. ¿Acaso no se le partió el corazón cuando lo dejó por la mañana? ¿No ha pensado varias veces en él, qué hará, cómo estará, habrá llorado mucho? ¿No ha venido lo antes posible a recogerlo? Y, sin embargo, ¿no ha pasado la mañana trabajando normalmente, disimulando su dolor, hablando con la gente, sonriendo? Pues su hijo ha hecho lo mismo.

No es raro que el niño llore más a medida que va creciendo. A los 5 meses estaba tranquilo en la guardería, y tranquilo en casa. A los 14 meses llora cada mañana porque no quiere ir, y pasa las tardes de muy mal humor. Por un lado, como dijimos, la repetición de las separaciones aumenta la angustia. Pero, sobre todo, el niño de 5 meses no puede sentarse, no puede hablar, no puede gatear... sus posibilidades de expresar la angustia son menores, pero eso no significa que esté menos angustiado.

A veces, este cambio es relativamente brusco. Un niño que parecía bien adaptado a la guardería de pronto se resiste con uñas y dientes tras las vacaciones de Navidad o de verano. Creo que en estos casos influyen dos factores: por un lado, la relación con su madre ha mejorado mucho en esas semanas; ha sido tan feliz en su compañía que ahora la pérdida es más evidente. Por otro lado, los niños pequeños no comprenden muy bien eso de las vacaciones. Simplemente, se había acostumbrado a aceptar algo como inevitable, Mamá siempre se va a trabajar, y de pronto ve que no es inevitable. “Si la semana pasada se quedó conmigo, ¿por qué no puede quedarse también esta semana?”.


Con quién dejaré a mi hijo 

Si la madre tiene que ausentarse, para ir a trabajar o simplemente para ir a comprar el pan, alguien tendrá que substituirla (es muy peligroso dejar a un bebé o a un niño pequeño solo en una casa, aunque sea poco rato).
¿Qué características debería cumplir esa persona?

1.- Alguien que pueda dedicarle al niño tanto tiempo como le dedica la madre. Por supuesto que la madre no le dedica cada minuto de su tiempo: va al lavabo, habla por teléfono, prepara la comida... Pero cuando el bebé está despierto, pasa mucho rato mirándole a los ojos, diciéndole cosas, tocándole, cantándole... y también mucho rato saludándole desde lejos, diciéndole alguna cosa al pasar para mantener el contacto. Si el niño llora, la madre puede acudir en pocos minutos (a veces, en pocos segundos), y dejar cualquier otra cosa para tenerlo en brazos todo el tiempo que haga falta. La persona que la substituya, ¿tendrá tiempo material para hacer lo mismo?


2.- Alguien a quien el niño conozca. El padre es ideal, y la abuela (o el abuelo, que cada vez están más espabilados) u otros familiares también suelen serlo, si han tenido suficiente contacto previo con su hijo. Pero los niños no sienten “la llamada de la sangre”; si nunca ha visto a su abuela, es tan desconocida como cualquier otra persona.
Muchas madres intentan acostumbrar a su hijo a los biberones una semanas antes de volver al trabajo. Es un esfuerzo inútil, que suele conducir a la frustración (¿por qué iba a aceptar un biberón, si está allí el pecho de su madre?). No pierda el tiempo con eso; lo realmente importante es acostumbrarlo a la persona que le cuidará. Si va a ser la abuela, que venga o vayan a visitarla casi cada día. Si va a contratar a una cuidadora que venga a casa, contrátela con un par de semanas de antelación. Si va a llevarlo a la guardería, vaya con su hijo las últimas semanas.
Vaya con su hijo; esa es la clave. No estamos hablando de dejarlo solo con la canguro o en la guardería, y volver al cabo de una hora, y otro día al cabo de dos horas... Eso tal vez sea un poco mejor que dejarlo ocho horas de golpe; pero muy poco mejor. Lo que está haciendo en realidad es adelantar la separación en dos semanas, y desperdiciando parte del precioso tiempo que aún le queda para estar juntos. No. Se trata de que la canguro venga a casa y estén las dos con su hijo, o de que vaya usted a la guardería y permanezca allí con él una o dos horas. Si su hijo conoce a la nueva cuidadora, o el nuevo ambiente de la guardería, precisamente cuando más angustiado está porque se ha separado de usted, es probable que asocie esas sensaciones desagradables al nuevo lugar o a las nuevas personas. Vamos, que les cogerá manía. En cambio, las personas y lugares a las que conoció en momentos de felicidad (es decir, estando con usted) le traen recuerdos agradables que le ayudan a soportar la separación. Y también se abre camino en su cabecita una vaga idea de que “esta señora es amiga de Mamá, puedo confiar en ella”.
Es posible que aún queden guarderías en que no permitan la entrada de la madre. En mi opinión, la negativa a que la madre entre en la clase en cualquier momento que ella elija, y permanezca junto a su hijo durante todo el tiempo que ella desee, sería motivo suficiente para empezar a buscar otra guardería.

3.- Alguien estable. No es bueno que un niño pequeño pase de mano en mano. Tanto las abuelas como las guarderías suelen cumplir este requisito de estabilidad; pero si contrata a una canguro, asegúrese de que realmente piensa dedicarse durante años a cuidar de su hijo, y no está simplemente buscando un empleo de verano.

4.- Alguien en quien pueda confiar plenamente. Que trate a su hijo con cariño y respeto, que jamás le haga daño. Del padre, de los abuelos, de los tíos, usted ya sabe, por experiencia de años, qué puede esperar. Pero dejar a su hijo en manos de una desconocida requiere un acto de fe, y este es otro motivo por el que conviene que no sólo su hijo, sino usted misma, conozca a esas personas durante un par de semanas, y valore durante horas su conducta hacia el bebé.
Por desgracia, de vez en cuando se descubren casos de malos tratos o abusos sexuales. No tenga miedo a parecer obsesiva o desconfiada; tiene usted todo el derecho del mundo a desconfiar, a pedir referencias, a hablar largo y tendido con esa persona y “examinarla” (“¿crees que es bueno cogerlos en brazos?” “¿qué harás cuando llore?” “¿y si no quiere la papilla?”). Al fin y al cabo, le está usted confiando su bien más preciado, su propio hijo, y en el momento en que es más vulnerable. Si no se atreve a dejarle a esa persona las llaves de su casa, las llaves de su coche o su tarjeta de crédito, ¿cómo se atreve a dejarle a su hijo?
La persona que cuide a su hijo debe tener también la madurez y experiencia necesarias. Una adolescente puede ser adecuada para hacer compañía a un niño de seis años mientras usted va al cine; pero cuidar a un bebé no es lo mismo.


Las opciones en la práctica


1.- Abuelos y otros familiares. Deben tener, por supuesto, ganas de encargarse de su hijo, y salud y fuerza suficiente para hacerlo. A veces vemos abuelas auténticamente explotadas, la palabra es dura pero real.
En el otro extremo, algunas madres podrían dejar a su hijo con un familiar deseoso de cuidarlo, pero no se  atreven por temor a parecer “aprovechadas”. En algunos casos, una forma de superar esta situación es pagar por el cuidado de su hijo, como pagaría si lo llevase a la guardería. Así puede obtener una buena atención para su hijo sin sentir que se aprovecha,y al mismo tiempo puede ayudar económicamente a unos abuelos con una pensión escasa o a una hermana en paro sin ofenderles.

2.- Alguien que venga a casa a cuidar a su hijo. Puede ser una amiga o conocida que necesite un trabajo. Para buscar a una profesional, una buena opción es a través de una guardería. Allí van las estudiantes de puericultura a hacer prácticas, y pueden recomendarle a alguna.

3.- Llevar a su hijo a casa de otra persona. En ocasiones, tres o cuatro amigas con niños de edades similares se ponen de acuerdo, una cuida a todos los niños mientras las otras trabajan, y comparten sus ganancias. En algunos países, los gobiernos facilitan y subvencionan estos arreglos. En España, algunos ayuntamientos, como el de Sant Feliu de Guixols, promueven un servicio de cuidadoras de niños, haciendo cursos de formación y dando a las cuidadoras un diploma.

4.- Llevar a su hijo a una guardería. En el momento actual, esta suele ser la opción menos recomendable, pues por desgracia la legislación española permite ocho niños menores de un año por cuidadora, y muchos más después del año, lo que es absolutamente incompatible con una atención adecuada. Incluso una persona cariñosa, experimentada y dedicada no tendrá tiempo material para cuidar a ocho bebés. Sólo en darles de comer y cambiar pañales se le pasará casi todo el tiempo. En Estados Unidos, la ley sólo permite cuatro niños por cuidadora, y muchos expertos consideran que eso es excesivo y que debería reducirse a tres.
El problema, por supuesto, es económico. Las guarderías no se inventaron para satisfacer una necesidad de los niños, sino una necesidad del sistema capitalista, que necesita el trabajo de los padres para mantener niveles de producción y consumo adecuados, y por tanto algo hay que hacer con los niños. En Bielorrusia, donde las madres disfrutan de una licencia de maternidad de tres años (recuerdo del sistema comunista), no hay guarderías. ¿Quién iba a querer instalar una?

Por lo tanto, el razonamiento no ha sido: “los niños necesitan tanto espacio, tantas cuidadoras, tantos materiales... todo esto cuesta tanto dinero, vamos a ver de dónde lo sacamos”, sino al revés: “disponemos de tanto dinero, vamos a ver para qué nos llega”. Y la cantidad de dinero disponible es sólo, por definición, una pequeña parte de lo que gana la madre, porque si no no le saldría a cuenta ir a trabajar. Y en nuestra sociedad las madres suelen ganar menos que los padres. Así que sólo llega para grupos sobrecargados a cargo de cuidadoras mal pagadas (las puericultoras de la guardería deberían ganar más que los profesores de universidad, puesto que están haciendo un trabajo más difícil, más delicado y más importante).

Esta aberración se extiende por toda la sociedad, contribuyendo a desprestigiar el cuidado de los niños: La hora de faenas domésticas se paga mejor que la hora de cuidado de niños (¿qué es más importante, que le dejen el suelo bien limpio o que atiendan bien a su hijo de un año?). La madre que toma la costosa (pues no cobra) decisión de dedicarse plenamente a cuidar a sus hijos durante meses o años no es más que una “maruja”, y muchos en su entorno se asombran o se compadecen de ella porque “no hace nada” o “renuncia a su carrera”. En cambio, la que trabaja fuera de casa “se realiza”, sea cual sea ese trabajo: escribir a máquina durante horas, meter sardinas en una lata o incluso cuidar a ocho bebés en una guardería.

Si necesita llevar a su hijo a una guardería, visite varias y compruebe cuántos niños hay en cada una, cómo les tratan, el carácter y la simpatía de las señoritas, si dejan entrar a la madre... Si trabaja lejos de casa, si tiene que pasar cada dia una hora en el tren o el autobús, le conviene una guardería cercana a su lugar de trabajo: así puede estar una hora más con su hijo al ir, y otra al volver, y tal vez incluso visitarle a la hora del bocadillo.


Cómo recuperar lo perdido

Ofrézcale a su hijo todo el cariño, el contacto físico y la atención que pueda durante todo el tiempo que pueda, por las tardes y en los fines de semana. Acepte su conducta como normal, reconozca que sus llantos, protestas y exigencias no son “caprichos” ni indicios de malcriamiento, sino pruebas de amor.Muchos bebés parecen iniciar espontánemente un programa de “reducción de daños”. Mientras su madre no está, se pasan casi todo el rato durmiendo y no comen nada o casi nada, ni siquiera aceptan la leche que su madre se sacó y les dejó en la nevera. Luego pasan la tarde y la noche en danza y enganchados a la teta. Es agotador, pero al mismo tiempo un gran consuelo para la madre, que piensa “es como si no me hubiera ido, no me echó de menos porque estaba durmiendo”. Muchas madres que trabajan deciden meterse al niño en lacama por la noche; es la manera más fácil de satisfacer las necesidades de pecho y contacto de su hijo, y al mismo tiempo dormir lo suficiente para poder mantener la cordura. Recuerde, el meollo de la conducta de apego, lo que su hijo instintivamente necesita, es su presencia. Incluso una madre dormida le sirve, al menos por la noche. Ya ha tenido la tarde para mirarle a los ojos, hablarle, jugar con él... ahora puede dormir tranquila, que su hijo ya se tranquilizará solito cuando se despierte y la vea a su lado.

martes, 13 de noviembre de 2012

Sus primeros libros y estanterías para libros

Los primeros libros que compramos o nos regalan son especiales. El primer libro de Alaia ha sido MIS PRIMERAS CANCIONES DE RELAJACIÓN (editorial SM) es un libro CD que está súper bien porque ahora le pongo la música y se duerme, le doy masajitos con él, luego mirará los dibujitos y luego lo leerá... vamos que hay que tener un buen sitio para guardarlo.



Además me he apuntado al Club del lector Disney y como bienvenida me han dado 9 libros por 12 euros, los clásicos de Disney (luego, cuando me canse me daré de baja porque al mes son 4, 95 el libro) aunque los clásicos de Disney hay que tenerlos... siempre me han gustado.

Otro tema es dónde los guardamos, mirando en internet me he dado cuenta que la mejor manera de guardar libros es en estanterías infantiles para libros o en su defecto, los especieros de Ikea transformados en estanterías de libros... hay soluciones baratas e ingeniosas que hacen las habitaciones más originales.

Los libros hasta ser leídos también decoran con sus colores e ilustraciones...









domingo, 4 de noviembre de 2012

El lado oscuro de la maternidad: Laura Gutman

Hoy he descubierto a Laura Gutman, todavía no he comprado ninguno de sus libros pero esta misma semana me compraré el primero.

Cuando te quedas embarazada casi todo lo que te cuentan es bueno, parece que contar las cosas negativas que te pasan por la mente no está bien visto... entonces piensas que todo va a ser bonito o al contrario alguien te habla de la depresión postparto y piensas que te puede pasar... y te acojonas... pues ni todo es tan blanco ni todo es tan negro... como todo en la vida y claro, cada una le da el color que le parece.

Desde mi experiencia, esa depresión postparto no ha existido, más bien me dió un subidón postparto gracias a que me encontraba perfectamente después del parto y sobre todo gracias a la gente que me rodea, a mi marido, a mi hermana, a mi madre, a mi suegra, a mi cuñada, a Belén, a mi matrona Carmen... en definitiva a tener ayuda en esto de ser madre... a no encontrarme sola, sin embargo, pasan los meses y me doy cuenta de que la maternidad tiene un lado oscuro, una parte de la cual no se suele hablar... y con la que hay que saber lidiar.


En este blog, después de una entrevista a Laura Gutman se decía lo siguiente:

MUY ADENTRO
Por primera vez alguien me habla del lado oscuro de la maternidad, de cómo las necesidades impostergables del niño (amor, brazos, paciencia, cuerpo, mirada, comprensión, sostén) nos desbordan, de cómo afloran todas nuestras carencias infantiles y de cómo podemos enfrentarlas. Ha venido a dar una conferencia para Mares Doules y tiene publicados tres libros muy interesantes con Integral: ´La maternidad y el encuentro con la propia sombra´, ´Puerperios y otras exploraciones del alma femenina´ y ´Crianza, violencias invisibles y adicciones´. Analiza también el papel del varón y, en realidad, de la marcha del mundo, ya que para Gutman en la mayoría de nosotros habita un niño que sigue buscando afecto, a veces de forma brutal, sin ser capaz de reconocerlo.


El otro día casi me desespero porque no paraba de llorar y no era ni de hambre ni de sueño... pero cuando me pasa eso, la cojo en brazos, la aprieto contra mi, la consuelo y se me pasa por completo. Nunca la dejo llorando más de 1 minuto, el tiempo que tardo en dejar lo que estoy haciendo y abrazarla, porque no hay nada más importante que ella.

Hoy estaba leyendo un blog y me he encontrado con Laura Gutman, una psicopedagoga muy bien formada que parece que en sus libros te dice las cosas a la cara... que todas sentimos ese lado oscuro a veces, somos egoístas y sentimos que el bebé nos come, literalmente, se come nuestro tiempo.

Ahora me estoy planteando cuándo dejaré la lactancia, estoy en un debate interno y creo que estos libros me van a venir bien para enfocar mi visión. Cuando termine de leer alguno de ellos, contaré lo que se me pasa por la cabeza...

Según Laura Gutman...


Dar de mamar es despojarse de las mentiras que nos hemos contado toda la vida sobre quienes somos o quienes deberíamos ser. Es estar desprolijas, poderosas, hambrientas, como lobas, como leonas, como tigresas, como canguras, como gatas. Muy relacionadas con las mamíferas de otras especies en su total apego hacia la cría, descuidando al resto de la comunidad, pero milimétricamente atentas a las necesidades del recién nacido.
Deleitadas con el milagro, tratando de reconocer que fuimos nosotras las que lo hicimos posible, y reencontrándonos con lo que haya de sublime. Es una experiencia mística si nos permitimos que así sea.
Esto es todo lo que se necesita para poder dar de mamar a un hijo. Ni métodos, ni horarios, ni consejos, ni relojes, ni cursos. Pero sí apoyo, contención y confianza de otros (marido, red de mujeres, sociedad, ámbito social) para ser una misma más que nunca. Sólo permiso para ser lo que queremos, hacer lo que queremos, y dejarse llevar por la locura de lo salvaje.